Todos podemos cambiar, crecer, ser mejores, y sin embargo, una y otra vez, fracasamos e incumplimos nuestros buenos propósitos de año nuevo. ¿Te has preguntado por qué y cómo evitarlo?
Para ser justos, tampoco es culpa tuya, al fin y al cabo nadie nos enseña a crear e implementar con éxito nuevos hábitos. 
Año nuevo, viejos propósitos.
El primer problema de los propósitos de año nuevo, es que estamos mediatizados por las fechas. El año se acaba, y esto nos obliga a “hacer balance de lo bueno y malo, 5 minutos antes de la cuenta atrás…”
Tras comprobar que, de nuevo, hemos incumplido nuestros objetivos, nuestra estrategia para el siguiente año es: prometernos con más fuerza y más entusiasmo que este año, de verdad, los cumpliremos.
¿En serio crees que haciendo lo mismo vas a conseguir un resultado diferente este año? Mejor será que pruebes algo distinto.
- Elige bien tus objetivos
¿Lo quieres de verdad? Mucha gente elige sus propósitos de año nuevo para complacer a los demás, no a sí mismos.
Me propuse dejar de fumar porque mi mujer quería que lo dejara. Lo único que conseguí fue fumar a escondidas.
Para elegir un objetivo, debes mirar dentro de ti y diferenciar bien entre tus deseos y objetivos. Los deseos dependen de las circunstancias o de otras personas (ser rico, obtener un ascenso), pero nuestras metas y objetivos, dependen de nosotros mismos.
Sé que parece un tópico, pero es el momento de hacer una lista, pero no una apresurada y llena de promesas incumplidas, sino una de calidad.
Busca un momento de tranquilidad, sin prisa, obligaciones ni interrupciones de ningún tipo. Toma papel y lápiz, y empieza a escribir qué cambios y mejoras quieres hacer.
- Piensa en positivo
Quiero dejar de estar gordo / Quiero alcanzar mi peso ideal No quiero vaguear más / Quiero aprender un hobby Tengo que beber menos / Quiero cuidar mi salud
Emplea un lenguaje positivo, y sentirás que tus objetivos pueden cumplirse.
Si eres una persona sedentaria, tu propósito no puede ser correr una maratón en un mes. Debes de ser realista, y para ello necesitas comprender todos los aspectos que hay tras tu objetivo.
¿Qué puedo hacer para mejorar mi físico?
- ¿Beber más agua, comer productos frescos? ¿Fruta y verdura?
- ¿De qué presupuesto dispongo?
- ¿Hacer ejercicio? ¿Gimnasio o salir a correr? ¿Cuántos días?
- ¿Evitar el alcohol? ¿la fritura? ¿el tabaco?
Una vez hayas analizado todos los aspectos que implica tu objetivo, podrás seleccionar aquellos que puedes asumir y establecer los que te ayudarán a lograrlo.
Recuerda que debes tener control sobre tus objetivos, por ejemplo si dices “voy a echarme novia, o novio”, si la otra persona no está por la labor no podrás conseguirlo. Sin embargo, lo que sí puede estar en nuestra mano es salir a conocer gente, porque eso aumentará nuestras probabilidades de encontrar pareja.
- Quién mucho abarca poco aprieta
Puede que tu lista haya alcanzado un buen número de propósitos, pero ha llegado el momento de que elijas los 2, 3 o 4 más importantes para ti.
En est
o de los propósitos, ocurre algo curioso, y es que cuantos más tengamos, menos cumpliremos, por eso céntrate en los que verdaderamente quieres conseguir y en determinar qué acciones implementarás para conseguirlo.
Además, si tus objetivos son grandes, trocéalos en otros más pequeños, y ponte metas sencillas que puedas ir consiguiendo con facilidad. De esta forma te sentirás más motivado y reducirás la pereza que nos invade al enfrentarnos a un objetivo muy duro.
Por ejemplo, si tu objetivo es perder peso, no te agobies por la suma total. Ponte muchas pequeñas metas (bajar 200 gramos a la semana, beber 1 litro de agua, ir dos veces a la semana a caminar), poco a poco podrás ir aumentando los tiempos, y en unas semanas o meses lo habrás conseguido.
- Preciso como un reloj, flexible como el tiempo
Si hemos decido “ponernos en forma”, hay muchas cosas que podemos hacer, por ejemplo vamos a elegir ir al gimnasio y comer mejor. 
Sin embargo no podemos ser tan generalistas, necesitamos concretar más para poder comprometernos y ser flexibles para no fracasar. Por ejemplo “voy a ir al gimnasio 1 hora, dos días por semana, preferiblemente Martes y Jueves” o “Voy a comer mejor, cenaré ligero por las noches, y desayunaré sano, no me saltaré comidas y evitaré los fritos y los refrescos. Siempre que no coma fuera de casa”.
Al mantener una estrategia flexible, podremos cumplir con nuestros propósitos más fácilmente, ya que podremos adaptar nuestras tareas, cambiar nuestros horarios, no sufrir o pasar envidia.
- Aprende para cambiar, cambia para aprender
Nuestra mente es como una hoja en blanco y en ella puedes escribir lo que quieras”.
Excepto en la letra de la canción de Alaska y Dinarama, el lema “Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiare”, no nos hace ningún bien. Todos debemos ser genuinos y mantenernos fieles a nosotros mismos, pero eso no está reñido con ser mejor padre, mantenernos más sanos o retomar los estudios.
Si quieres alcanzar tus objetivos debes cambiar tus hábitos, y aprender nuevas destrezas que te hagan mejor. Si hablas con cualquier persona exitosa, (entendiendo el éxito como la consecución de logros, personales, sentimentales, sociales o académicos) te dirán que no son la misma persona que comenzó ese proyecto, el camino le ha cambiado.
Por eso, no dudes en salir de tu zona de confort y probar cosas nuevas. ¿Quieres mejorar las relaciones con tu hijo? Lee, habla con otros padres, muévete, preocúpate por conocer los gustos de tu hijo. ¿Quieres aprender fotografía? Lee, mira videos y sal a la calle con tu cámara, conoce gente, mira exposiciones de fotografía, empápate del talento de otros.
Lo siento, pero si piensas que tu eres así, y que nunca cambiarás, ya has fracasado.
- Empieza hoy
Si, has leído bien, empieza hoy. Olvídate de los dichosos propósitos de año nuevo; si nadie los cumple es porque en realidad no valen para nada. Los retos, hábitos y proyectos que te propongas no deben depender de una fecha, sino de tu motivación y de las necesidades que identifiques en tu vida personal y profesional. 
No solo hay que querer cambiar, hay que empezar a hacerlo, y este momento es tan bueno como cualquier otro.
Cambiar y alcanzar metas y objetivos, es un camino largo, lleno de trampas, tropiezos y caídas, en las que tendrás que poner a prueba tu fuerza de voluntad. Y cuando flaqueen, que lo harán, sé flexible, retoma tu lista de propósitos y piensa en tus motivaciones y logros conseguidos.
Huye de las formulas mágicas, de los gurús y sistemas que te propongan conseguir tus objetivos sin esfuerzo. Lo siento, es mentira.
Quién algo quiere, algo le cuesta. Solo debes estar convencido de que el esfuerzo merecerá la pena, y por luchar por él, luchar por ti, luchar por tu familia…
Encuentra tu motivación y recuerda, no hay formulas mágicas, solo las ganas de ser mejores.
Un listado con los mejores consejos que te harán alcanzar esas metas que te propongas para el 2017; no olvides ser constante y estar seguro de lo que quieres:
- Sé realista en tus propósitos. Si, por ejemplo, quieres hacer ejercicio, no pretendas llegar a las olimpiadas en un día; comienza por caminar 20 minutos diarios.
- Asegúrate de que tu propósito sea algo que realmente quieras hacer o cambiar por ti mismo. Sé sincero contigo mismo y tómate tu tiempo para pensar qué es lo que realmente deseas. Recuerda que la motivación interna es la más importante. Piensa por qué lo quieres hacer y ten una razón que te empuje a lograrlo.
- No te pongas más propósitos de los que puedas cumplir. Más vale llevar a cabo uno bien, que hacer varios a medias.
- Define cada objetivo claramente. Para cumplir un objetivo, éste debe de ser:
Específico: qué, cuándo, dónde, cómo.
Realista o alcanzable.
Factible: acepta tus limitaciones, lo que puedes hacer y lo que no.
Medible y cuantificable: que puedas ir observando los resultados.
Con límites: ponerte fechas establecidas
- Crea hábitos. Es una realidad que los seres humanos funcionamos con hábitos, por lo que dale estructura a tu propósito, crea el hábito en ti y vuélvelo parte de tu vida diaria.
- Comienza con metas a corto plazo. Fija un tiempo definido para tu propósito, te será más sencillo ser persistente de esta manera.
- Premia tus logros y éxitos. También es importante consentirse, quererse y poder tener recompensas por el trabajo realizado.
- Habla sobre tus metas, escríbelas y compártelas. Es importante que te sientas apoyado y motivado en el proceso. Puedes buscar amigos o personas que estén en el mismo canal que tú; de esta manera, te sentirás identificado y más fuerte para no abandonar tu objetivo.
- No te des por vencido. Si por alguna razón dejas de cumplir tu propósito, no lo abandones; continúa con él y no te rindas. Por ejemplo, si tu objetivo es comer sanamente entre semana, y un día «te saltaste» la dieta; no lo dejes, sigue tu rutina y no te desmotives. Recuerda que hay que ser exigentes pero no demasiado duros con nosotros mismos.
- Finalmente, durante el proceso, no te olvides de lo que deseas alcanzar y lucha por ello.
Siempre que sea algo que realmente quieres, valdrá la pena el esfuerzo.
¡SABER COMER ES SABER VIVIR!


Navidad son fechas de celebraciones, comidas de empresas, reencuentros con amigos y familiares y todo ello en torno a una gran variedad y cantidad de comida. Por este motivo muchas personas se agobian, no saben cómo afrontar estas situaciones con éxito y sin caer en los excesos. Son frecuentes pensamientos y comentarios como: “¿y ahora qué hago? Voy a subir de peso”, “mi familia come mucho y no puedo decir que no cuando me ofrecen comida”, “me encantan los dulces navideños y no me puedo controlar”, etc.









El estrés crónico, los problemas de sueño y las pocas horas que pasamos de descanso hacen que nuestras hormonas se pongan en alerta. La elevación del cortisol, la hormona del estrés o el aumento de las sensaciones de hambre (por la disminución de la leptina) pueden llevarnos entre otros motivos a coger peso o a impedir que podamos perderlo. Además, tanto el estrés como el no dormir de manera adecuada pueden


r todos y cada uno de los platos que la componían…). Probablemente ahora mismo haya muchas manos en alto. Hagamos ahora otra pregunta a todas aquellas que la han levanta
El momento en el que el nutricionista te pone a dieta y comparte contigo el que será tu menú de los próximos días conlleva varias sensaciones. Desde un ligero lamento por lo que vas a comer (para eso también tenemos alternativas de las que hablaremos más adelante) hasta alguna que otra exhortación a tu falta de tiempo para poder cocinar todos y cada uno de los platos que te propone. Para este segundo punto tenemos buenas noticias. Y es que se pueden buscar alternativas preparadas que se adapten a nuestra rutina. Caldos de carne o pollo envasados sin grasa, carpaccios, marinados como el salmón o el atún, enlatados y conservas al natural… Pero siempre teniendo en cuenta esta máxima: es necesario leer bien la letra pequeña y estar 100% seguros de que se adecuan perfectamente a nuestras nuevas reglas saludables de alimentación.
Estar a dieta no implica pesarse todos los días. Todo lo contrario, hacerlo así puede generar frustración, debido a que los cambios en el peso no son medibles todos los días ni se reflejan en la báscula de forma real. De ahí que los expertos recomendemos pesarse una vez a la semana: por la mañana, cuando nos despertamos, siempre a una hora fija y sin ropa en que hay muchos factores que pueden influir en el peso. «La retención de líquidos, las hormonas… pueden influir, pero no significa que no estés perdiendo grasa. Respecto a la cantidad de peso a perder estando a dieta, es difícil establecer una cantidad generalizada ya que depende del peso que tenemos, del tipo de dieta y de lo responsables que seamos. No obstante, lo ideal sería entre un kilo y kilo y medio a la semana.
ue antes.
uo, es aprender a comer y tú lo sabes. El ejercicio físico acompañado de una dieta equilibrada es fundamental para lograr todos tus objetivos, y así será menos probable que te lo saltes.
utas, verduras
as disfrutado de tus excesos? Perfecto. Ahora ¡PONTE LAS PILAS! Comienza a depurar tu cuerpo y a ingerir alimentos que te ayuden a limpiarlo, eliminar los efectos negativos de las toxinas y depurar el aparato digestivo.
Tus esfuerzos de los últimos meses por tener un peso saludable y bajar los kilos que cogiste en el invierno no deben ser un problema en estos días de descanso: ¡DISFRUTA DE LA VIDA Y SE FELIZ! No, no vas a coger esos kilos que tanto esfuerzo te costaron bajar, mírate al espejo, estás estupenda, te ha subido la autoestima, ya entras en esos vaqueros que hacía años no podías ponerte, ni con calzador, ni tumbada en la cama, ni con ayuda de nadie, imposible abrocharlos. Pero tú lo conseguiste, todo en la vida requiere un esfuerzo, nada es gratis, y sí, lo lograste y te sientes feliz por ello.



bar un plato típico no digas que no, ¿eh? Ya lo compensaremos luego: mantener el peso no está por encima de todo…





ucirnos durante años de un régimen alimenticio a otro, sin que apenas se llegue a superar la barrera de la primera semana. Como resultado la frustración y la generación de un círculo vicioso que hace de la báscula una montaña rusa, con sus consiguientes efectos poco saludables, tanto para el metabolismo como para el estado anímico.
Las dietas son en ocasiones demasiado estrictas
HAMBRE CRONICA
ANTOJOS
LA PRESION SOCIAL
ATRACONES COMO RESPUESTA EMOCIONAL